Preferían otro asunto. Nadie les oía hablar. Creían que era mejor así, guardando un absurdo silencio, amainado por deslices de impaciencia.
Nunca fue mejor ni peor, pues nunca fue fácil de esconder. No entendían el dolor de un ser querido, sólo sentían rencor por todo lo desconocido.
Decían que preferían pasar los dias juntos, apretados contra la rama más baja de cualquier árbol que se mostrara compasivo. Y mucho más, sentían tener el control sobre su vida absurda y desacompasada, tramando vivencias en lo oculto y protegido de sus sienes.
"Cualquiera puede ser libre"
Ignorantes, se rodeaban con sus brazos en días que se suponían para tal, se regalaban en días supuestos para ello, se besaban cuando creían que era romántico. Y se creían libres. Se creían libres adoctrinando sus egos a la humildad dibujada en papel cebolla. Se sentían felices por elegir como se suponía que tenian que ser las cosas. Se sentían dichosos, valiosos y engreídos, embutidos en sus trajes de fe invulnerables a la gran mentira.
Se describían como amantes, pero sólo su amor se expresaba en tiempo. Todo lo demás equivalía a momentos sacados de conclusiones inequívocas, fruto, tal vez, de la impertérrita tolerancia hacia si mismos.
"Cualquiera puede ser feliz"
Cualquiera encuentra la manera de buscar un modo de serlo, sin darse cuenta de que ellos somos nosotros y que todo es más real cuando dejamos de creer en cuentos.