Nunca se cansó de luchar. Daba igual lo que dijeran o hicieran, ella nunca se cansó de luchar. A ella nadie le enseñó a levantarse porque nadie consiguió tumbarla. Nunca. Vive entregada a lo que cree justo, tratando de ser como ella quiere ser, sin tapujos ni complicaciones. Y lo cierto es que ya quisiera cualquiera ser siquiera su sombra.
Me he pasado los años pensando y preguntándome cómo sería mi vida sin ella, cómo habría conseguido todo lo que tengo sin ella, y no soy capaz siquiera de imaginarlo. Siempre a mi lado, en lo bueno y lo malo, llorando cuando lloro, riendo cuando río. Partícipe de mis fracasos y mis éxitos, testigo de mis palabras de aliento y desaliento, provocadora de mis más y mis menos, de mi vida entera. Si no hubiese sido por ella, nada de lo que tengo habría podido conseguirlo, y me siento un don nadie luchando por siquiera acercarme a lo que ella ha conseguido que yo quiera ser y sea.
Hubo un tiempo, mamá, que creí que te iba a perder para siempre. Después de varios años sobreviviendo a las pérdidas, aquello me cayó como un cubo de agua fría en medio de esa tempestad. Por mi cabeza sucedió de todo, incluso yo mismo, perdido sin saber qué hacer en absolutamente nada, sin tu ayuda ni tus consejos. Fue entonces cuando decidí que, si todo salía bien, nada ni nadie iba a impedir que lo que sentía por tí se estancara en ningún tipo de pensamiento ridículo ni en la absurda idea de que ibas a estar ahi para siempre. Desde aquel momento intenté no depender tanto, conseguir que vivieras la vida como te merecías y no ser más una carga. He cometido muchos errores desde entonces, pero me he arrepentido de todos y cada uno ante la idea de que te sintieses totalmente orgullosa de mi. Quiero devolverte todo lo que has hecho (que por otro lado va a ser imposible), la confianza que has puesto en mi, el querer abrirme los ojos a pesar de que no quisiera y respetar que no quisiera hacerlo. Quiero hacerte reír y llorar de felicidad en un vano intento de conseguir que todo lo que me has dado todos estos años se vea recompensado de alguna manera.
Quiero que seas feliz el resto de tu vida, por todo lo que has pasado, todo lo que has entregado y lo poco que te ha sido devuelto. Quiero que los demás se den cuenta, que lo sepan, que sabemos que las madres son el apoyo más incondicional que existe, pero ojalá todos tuvieran una como tú. Quiero pedirte perdón por cualquier mal que te haya causado, por las veces que te hice llorar injustamente, por las que te decepcioné y por las que ni siquiera estuve cuando me necesitaste.
Hoy no puedo estar contigo, pero me parece una idea bastante absurda celebrar sólo un día de la madre, cuando tú me ofreciste toda tu vida, cada segundo de ella. Feliz mundo de las madres, feliz año y feliz vida.
Gracias, Mamá. Te quiero.