"Desayuné como un día normal de vacaciones, un café y un par de tostadas con mantequilla mientras veía los dibujos de un canal de televisión por cable. La tele será un asco pero al menos los dibujos nos evaden de ella. Así que, después de tararear durante un rato la musiquilla de los dibujos en cuestión me decidí a ducharme y a vestirme, con el estómago previa y debidamente lleno, por supuesto. Mi ánimo tampoco acompañaba aquel día, pero al menos el sol hacía que todo se hiciese algo más liviano, y eso, quieras que no, ayudaba. Iba caminando hacia el trabajo, que por si no os lo he contado, era en una cafetería del centro bastante conocida, “La Rosa Pálida”, una mezcla de “lounge” y café típico para desayunar cualquier día de la semana. Vestida con mi ropa cualquiera de ir a trabajar, notaba cómo las miradas de los hombres (y de algunas mujeres) se centraban en mi culo y muy poco en mi cara, como ya es habitual. Lejos de que me molestara y teniendo en cuenta que aún me quedaban 20 minutos para llegar al bar, pensé que era mejor obviar tonterías a esas horas de la mañana. Ya allí, vi que el ambiente no estaba acorde con el día y preferí observar antes de abrir la boca. Había unos clientes sentados en la mesa del fondo riéndose, y una pareja en la mesa más cercana a la puerta. Pero si eso era lo normal fuera,exceptuando que había mucha menos gente de lo habitual, detrás de la barra había algo que no olía bien. Estaba todo muy sucio, anormalmente sucio. Los vasos tirados de cualquier manera, el fregadero lleno de platos y toda la barra estaba vacía de pinchos. ¿Qué pasaba?. Miré hacia la cocina y estaban tanto Sonia como Helena discutiendo entre ellas lo que parecía algo vital para vivir por el modo en que lo estaban haciendo, a pesar de que parecían estar susurrándose al oído. Me acerqué para saber qué sucedía y ambas se me quedaron mirando. Como debía ser pregunté qué pasaba, pero no obtuve respuesta. Ambas se limitaron a coger sus bandejas y mientras Sonia limpiaba las mesas y Helena recogía la barra. Qué extraño. Era como si de repente se les hubieran pasado ideas extrañas por la cabeza acerca de mi. Y vale que a veces era una prenda, pero con ellas no me había portado mal nunca.
Después de pasar casi mi jornada laboral, y salvándome que una hora después de llegar ya había vuelto todo a la normalidad excepto que Sonia y Helena seguían sin hablarme. Pude pasar sin hablar con ellas porque, la verdad, sólo eran mis compañeras, aunque bien es cierto que la situación me incomodaba bastante.
Cuando ya estábamos cerrando y Helena se había ido, me decidí a hablar con Sonia de la que estaba colocando los taburetes y limpiando el suelo.
-“Sonia ¿Qué es lo que os pasa a Helena y a ti conmigo? “- le pregunté un poco entrecortada
-“¿A mi? Nada de nada ¿ Por qué?” - Dijo con un tono cortante que partiría en dos hasta una piedra -
-“Pues por tu tono no lo parece. Esta mañana si pudieras haberme matado, sólo con tu mirada te hubiera sobrado” - Conseguí envalentonarme
-“Claro, la niña tiene derecho a hablar de todo pero el resto no tiene derecho a enfadarse por sus tonterías y chiquilladas”
-“¿Cómo? ¿De qué me estás hablando?” - Me sorprendí, era algo que no alcanzaba a comprender, dado el enfado que veía reflejado en su cara.
-“Ahora házte la tonta. Pues que sepas que lo sé todo. Sé que vas hablándole mal de nosotras a tus amigos y que con tu novio no haces más que reirte de nosotras”
-“¿Qué novio? Si no yo tengo novio y a mis amigos ni tan siquiera les hablo de vosotras, no te creas tan importante. Lo más que he llegado a contarles son anécdotas del trabajo, en las que estáis incluidas porque trabajáis conmigo. Única y exclusivamente” - Estaba empezando a enfadarme
-“¿Ah si? ¡Entonces explícame cómo sabía el chico que me había dejado mi novio y que llevaba una semana salida como una perra! Por dios Clemence, si hasta sabía lo del día que estábamos hablando tú y yo en la cocina de mi posible embarazo ¡Es imposible que nadie lo oyese!”
Me sorprendió tanto aquella reacción y lo que me estaba diciendo, que la verdad que me quedé con la mirada perdida en sus ojos. No me podía creer lo que me estaba contando. Yo nunca le había contado a nadie esa anécdota y mucho menos de aquella manera. Estaba claro que alguien quería meter cizaña entre nosotras o quería complicarme la vida fuera de la manera que fuera."
-“Ehm.. bueno, teniendo en cuenta que yo nunca he hablado con nadie de eso, tendrías que tener en cuenta que alguien lo pudo escuchar desde fuera, cualquier cliente curioso que se acercó a la cocina sólo para escuchar qué estábamos haciendo ¿Qué me dices de Helena? ¿De ella también he andado contando sus intimidades a mis “amigos”?” - Le dije en tono irónico recalcando esto último.
-“Lo de Helena quizá sea menos grave. El chico que habló con nosotras esta mañana nos contó que le hablabas al jefe de lo mala que era trabajando. De lo torpe que era con la bandeja y de que no merecía la pena que siguiera trabajando porque entorpecía tu trabajo y eso te incomodaba. Es menos grave pero no es aceptable de ninguna manera” - Me dijo Sonia un poco más calmada pero con tono aún cortante
-“Te aseguro que no le he ido contando ninguna de esas tonterías a nadie. Sólo tienes que fijarte en que te dijo que se lo iba contando a mi novio y ni tan siquiera tengo” - Le dije para calmarla.
-“Por supueeeesto ¿Y quién era el chico con el que fuiste a cenar ayer a “La ensenada”? - Golpe bajo
-“¿Qué? Ese no es mi novio, y mucho menos alguien a quien contarle nada. ¿Cómo demonios sabes tú eso?” - Estaba demasiado sorprendida como para contestar en un tono calmado
-“Tu “hombre” nos lo contó esta mañana. Para no conocerlo sabe bastantes cosas sobre ti ¿no es cierto?”
-“Sonia, te juro que eso no se lo he contado a nadie y estoy empezando a preocuparme. Tienes que decirme quién era el chico de esta mañana por favor... por favor...” -
Pero se me acababa el aire y me costaba respirar. De repente me mareé y empecé a caer al suelo oyendo a Sonia gritarme mientras trataba de evitar que me cayese. Pero no recuerdo nada más...
Lo siguiente que recuerdo es un sofá muy confortable y voces hablando muy calmadas, intentando no desvelarme de mi sueño repentino..."
FIN DEL CAPITULO 1
H.Morales 2008
3 comentarios:
¿Quien sera ese misterioso chico? Lo sabremos en el proximo capitulo...
¿Clemence es francesa? Seguro que tiene el pelo corto y unos ojos muy grandes
O_O
yo les pegaba un paliza
jjj
pero tng curiosidad xsaber kien es el xico...
Como va mejorando la cosa según avanza!, a seguir así! :D
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