Empezaré como un dia cualquiera. Ninguna palabra debe ser clave en el puzzle que marca el camino. La insistencia en caminar sobre el aire, imaginando cosas que están colgadas en un tendal invisible, hace que pierda el norte y me vaya cada vez más hacia el sur. Hubo un momento en que me perdí, y pensé que para encontrarme debía girar lo más rápido posible hasta marearme. Y lo único que conseguí fue marearme. No ofrezco nada que no pueda dar, ante la alternativa de un día de lluvia o un zapato que no se puede arreglar, inento dar explicación a todo lo que no la tiene, por si acaso vienen dudas de que la existencia es algo ilógico. Paradojas de la vida o simples días de sol, que calificaría como secos si no fuera porque suelen salir lágrimas en los momentos más inesperados.
Me he encontrado rodeando el destello de un día perfecto. Caminando sobre nada o algo, según la visión de la persona que me mire o la luz que me enfoque. Tiré tres palabras (orgullo, falsedad y traición) por miedo a que las identificasen conmigo, cuando ni tan siquiera soy capaz de mentir ante la mirada atenta de la pantalla de un ordenador apagado.
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