Por si tengo que decir lo siento. A veces piensas que lo estás haciendo bien y te equivocas, pero no es más que una sensación. En tu interior la vida sonríe mientras hacia afuera las personas intentan evitar eso que tú mismo crees que estás haciendo bien. Los suspiros no sirven de nada para aliviar esta tormenta de momentos de azul, porque yo mismo les vestí así. Un azul tan pálido que incluso da la risa. Ese azul que cuando te levantas buscas en el cielo, pero a menudo se tiñe de gris, aunque siempre intento ver el verde que prueba a rodearme para hacerme sonreír. Ya no se me pegan ni las sábanas, porque ayer me enfadé con ellas porque no se me quisieron pegar, y todo acabó en tragedia. Pesadillas en momentos en que la vida era algo más que respirar, recuerdos de la estela de un pasado que siempre se empeña en recordarme que el dolor no es algo que se vaya, si no que viene y va. Porque sé que lo que siento es de verdad y por eso sufro, porque a veces, intentar ayudar no significa que consigas hacerlo y, a veces, puedes joder más de lo que intentas arreglar y suelo salir mal parado.
"Ahora, envuelto entre cúmulos de una desazón perpleja y cabizbaja,
escribo los versos del final de una etapa,
que mis ojitos están cansados de pensar
De saber lo que no debo hacer al caminar.
Y nada es justo más que aquella primavera
Que se juega la vida en cada verano
Y a mi, que todo me da igual, como el invierno
Se me hace un nudo que al respirar
me desata las ganas de ver estrellas...
Ahora, entre árboles de cal y relojes de arena
La verdad pasa más rápido y nada es cierto
Que tú siempre me decías que esto era
Fruto de una lágrima que se despidió hace tiempo"
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