domingo, 27 de abril de 2014

Esperando

Esperando. Así se nos va la vida, esperando. Buscando un momento mejor para sonreír, inventando excusas para no levantarnos, pidiendo perdón, juzgándonos como el más cruel de los jueces. Y como un halcón nos lanzamos a la desazón de lo imposible. Pretendemos correr hacia la nada, creyéndonos la nada más absoluta, en busca de respuestas que nunca estarán al alcance del desaliento. 

Vivimos pegados a las oportunidades, a las más nimias, a ese sonido que el móvil se empeña en no reproducir, o que quien esperamos no llega. Vendemos la pintura de la que se dibujan los recuerdos, porque sabemos que el café de por la mañana, sólo nos hará ver las cosas con perspectiva, pero el día tiene muchas horas. 

Si la humildad me parte en dos, que me parta, no pienso fallarme. Si el dolor juega a los dados con mi voz, pienso gritarle, por los sueños que me robó y las pesadillas que me invaden. Si el llanto me nubla la vista, prefiero taparme que mirar a través de las olas de ansiedad que quieren que juegue a ahogarme. Por cambiar tan poco y no aprender a amarme. Si rebusco entre los libros que dictaron mi sentencia, leo la letra de mi fin, como cien versos resonantes. 

"Pensé en tenerte demasiado tarde
Justo cuando el error
No hizo más que destrozarme

Caliente dentro imaginé tu arte
Como si fuese el cielo
Observando el respirar del aire

Vencido en esta cárcel de papel
No siento alivio
Sólo este dolor de sien

De pensar tanto en pensarte
De gritar tanto desastre
Que si bien soy yo el que arde
Fuiste tú quien se olvidó mi sangre"

domingo, 20 de abril de 2014

Resurrección

¡Cómo pasa el tiempo! Cegándonos las ganas de tocarnos el alma. Cerrándonos la vida a sentidos rebuscados, comprobando por rutina que nada funciona si no es rápido. Muchas veces fingimos el dolor, aunque lloremos por dentro, para aliviarnos ese paseo matutino por la esperanza de un día nuevo. Otras, simplemente encontramos a alguien que siempre ha estado delante, pero el destino lo preparaba para un momento distinto, para hacerte mejor.

Desayunamos apariencias, compramos la aprobación de los demás, vestimos mentiras y hablamos por boca de otros. Cocinamos traiciones, miramos de lejos, hablamos bajito y corremos muy lento. Buscamos el momento adecuado, esperamos cosas de la gente, vivimos la vida de otros, confinados en un "yo" perpetrado desde el más profundo egocentrismo. Callamos cuando no deberíamos y hablamos cuando lo mejor sería callarnos. Aún así, siempre hay un porqué. Aún así, a pesar de que nuestros ruegos diarios por un día tranquilo, nuestra vida pasajera aferrada al miedo, a pesar de ser nimios y simples caminantes, de mirar sin fijarnos, de oír sin escuchar y de hablar sin tener ni idea. Aún así somos capaces de elegir. Y no elegimos. 

Nos tumbamos a recorrer el tiempo, creyendo que nuestro destino está escrito, que las cosas no deberían ser como son, que perdemos la paciencia. Que si dibujamos un momento, al segundo se convertirá en ceniza. Pero no todo tiene que ser así. No todo. ¿Lo sabes?

Todo tiene un porqué. Cuando sucede algo que no te gusta, algo que te hace sufrir, algo que consideras injusto, es porque vendrá algo mejor. Yo no lo sabía. Prometo que yo no lo sabía.