domingo, 27 de abril de 2014

Esperando

Esperando. Así se nos va la vida, esperando. Buscando un momento mejor para sonreír, inventando excusas para no levantarnos, pidiendo perdón, juzgándonos como el más cruel de los jueces. Y como un halcón nos lanzamos a la desazón de lo imposible. Pretendemos correr hacia la nada, creyéndonos la nada más absoluta, en busca de respuestas que nunca estarán al alcance del desaliento. 

Vivimos pegados a las oportunidades, a las más nimias, a ese sonido que el móvil se empeña en no reproducir, o que quien esperamos no llega. Vendemos la pintura de la que se dibujan los recuerdos, porque sabemos que el café de por la mañana, sólo nos hará ver las cosas con perspectiva, pero el día tiene muchas horas. 

Si la humildad me parte en dos, que me parta, no pienso fallarme. Si el dolor juega a los dados con mi voz, pienso gritarle, por los sueños que me robó y las pesadillas que me invaden. Si el llanto me nubla la vista, prefiero taparme que mirar a través de las olas de ansiedad que quieren que juegue a ahogarme. Por cambiar tan poco y no aprender a amarme. Si rebusco entre los libros que dictaron mi sentencia, leo la letra de mi fin, como cien versos resonantes. 

"Pensé en tenerte demasiado tarde
Justo cuando el error
No hizo más que destrozarme

Caliente dentro imaginé tu arte
Como si fuese el cielo
Observando el respirar del aire

Vencido en esta cárcel de papel
No siento alivio
Sólo este dolor de sien

De pensar tanto en pensarte
De gritar tanto desastre
Que si bien soy yo el que arde
Fuiste tú quien se olvidó mi sangre"

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