jueves, 12 de noviembre de 2009

Noviembre

Decimos que si duele lo evitamos por dolor y no por pánico. Después sucede que lo que te pasa no es tan dramático y te vuelves frágil. Ahuyentamos los resquicios en que lo fácil se vuelve endeble y practicamos la injusticia con nosotros mismos hasta alcanzar el límite de la tristeza. Tantos días pasan a 10 lágrimas por minuto son un mundo. Y sin embargo el cielo dejó de estar gris para ofrecerte
ese azul tan diplomático a las puertas de un dia mejor.

Sientes que tu cuerpo y tu mente, siendo uno, se rompen a la vez, porque ni tu tristeza te aguanta ni tu cuerpo aguanta tu tristeza. Pero te mientes para sentirte mejor. Sabes que todo pasa y que siempre hay alguien para decirte "te quiero". Alguien para sonreirte cuando menos lo esperas y acariciar tu mano como si fuese el día más importante de vuestras vidas
Alguien que sepa que el tiempo pasa y que lo importante es saber de dónde viene y no a dónde va ese tiempo. ¿De qué nos sirve sonreír si al final lo olvidamos cuando sentimos todo tan lejos?
Las fotos que hicimos nos reflejan, se llevan un cachito de nosotros como recuerdo porque saben lo que valemos. Y si algún día demostramos que nuestros ojos siempre vieron todo pero quisieron las cosas como son, entonces la felicidad será universal, pero nunca quisimos luchar por eso
Si te tumbas porque duele recuerda que más duele levantarse, pero de pie se ve todo mejor. Sólo te mando mi sonrisa para que la guardes en tu bolsillo, en caso de que llueva y no tengas con qué taparte. Recuerda que naciste libre...



Ya sabes, tendemos a tejer triunfos con tempestades y el sol ya no aguanta las sonrisas que pretenden agobiarnos con su ironía... estamos a merced de quien amamos y perdemos los segundos en mirarnos sin parar a respirar...

lunes, 12 de octubre de 2009

Les petits details

Con fuerza, como si fuera un día nuevo. Con esperanza, como el día que tu vida empieza, después de tanto tiempo esperando un cambio. Con calma, no sea que caigamos en los tópicos de coger con ganas lo que debe llevar su tiempo. Sepan que la paciencia es una virtud de la que muchos carecen, pero a veces debemos darnos prisa si no queremos perder lo que tenemos.

Se que es dificil imaginar la trayectoria del proyectil del alma cuando una parte se rompe por la presión. Incluso después de tantas noches esperando una respuesta, llega el sol para darnos otra totalmente diferente: "deberías tratar de dormir". Nunca sabemos cuál es el camino recto, o el correcto para que todo eso en que pensamos desaparezca. Días y días pensando en variables, en dudas, en opciones que abandonamos si tardan más de un día en disiparse. Meses corroborando que la pesadez del corazón reside en que a veces juegan ligas profesionales con él y que a veces si pero otras no resiste tanto bapuleo y decide esconderse en la nevera.

Por eso amanecí despierto...

Anoche escribí en un papel lo que pensaba, fruto de la consciencia a la que el insomnio me tenía castigado, pero sólo me salieron monosilabos que construían un cuento un tanto ilegible. Después cambié el acento de cada palabra y lo transformé en una película de terror con toques de cine francés. Nada es difícil ni imposible, sólo le falta, quizá, esa pizca de imaginación que por estar esclavizando nuestra razón a lo lógico del día a dia, tendemos a perder por costumbre, haciéndonos perder esa alegría innata que nos hace sonreír cuando creemos estar volando.
Yo acostumbro a levantarme con el pie izquierdo, por llevar la contraria, y me ducho apartando la cortina siempre al mismo lado, por si acaso mis manías se alejan precisamente de esa superstición costumbrista que tanto adoramos. Y es curioso cómo he ido sacrificando mi "ultracultura-sabelotodo" a un "piensa piensa" continuo que no es que me haga menos inteligente, si no que no pienso en lo que la gente espera que piense, y eso me deja en un peldaño más abajo de lo que lo estaba cuando sabía más cosas. No es algo que me haga perder el sueño (más bien, no es precisamente eso lo que me hace perderlo) si no que es algo que asumí y que trato de arreglar a trompicones mientras intento no perder la esencia de lo que soy hoy en día.

No se preocupen, yo seguiré sumido en mis películas de terror japonesas, de terror en general y mis sesiones mensuales de Amelie, para no olvidarme de que la felicidad reside en los pequeños detalles y que, mucha gente los tiene, pero están tan habituados a ellos que no les da el más insignificante valor. Por eso la felicidad es algo tan difícil de encontrar, porque como todo tiene grados y con el paso del tiempo uno siempre quiere más, por eso de ser inconformes y "revolucionarios". Yo se lo que soy yo y se que mi mundo se basa en los pequeños detalles y trato de hacer feliz al resto con ellos. Lo que cada uno interprete de ahi, sinceramente, me da lo mismo. El sol sale todos los días, aunque a veces nos lo tapen con el algodón gris de los días en que todos nos sentimos más tristes. Pero siempre vuelve a aparecer... SIEMPRE.



Dedicado a todos los que estáis a mi lado y me hacéis feliz. Sobre todo a mi madre, que después de tantas cosas y tanto sufrimiento, se ha visto recompensada. Se que esto sólo es el comienzo. Gracias.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Febrero

Dejé mi libertad a medias, intentando escapar de mis medidas preventivas, por no sufrir ni dejarse llevar. Vivo encerrado en una cárcel sin puertas, donde quiero escapar pero no debo. Maltrato mi postura firme por obstinación, por aferrarme a un clavo ardiendo, por soñar más de la cuenta y no hacerme daño cuando caigo. Duele más levantarse y sentirte sólo. Te sientes pero no estás. No estás sólo. Y así lleva siendo toda la vida, donde las alegrías preveían tristezas y donde las tristezas no calmaban tempestades, ni tan siquiera un ápice de las lágrimas que por tantas personas vertí aúllan palabras a este corazón amable.
Escribo versos en prosa para no engañarme, para salir de un bache accidental, que llevaba viendo desde hacía kilómetros, pero, una vez más, obstinadamente me lancé a saltarlo... y no lo logré. Desde entonces cerré estas puertas que siempre mostraban sonrisas para labrar un futuro frío, donde el dolor es constante pero ni aumenta ni disminuye y.. bueno, parece que te acostumbras.

No, no intento engañarme con bondades ni maldades, no soy víctima ni verdugo, simplemente la carencia de razón a veces me hace daño y me devuelve todo lo que he dado. Las mariposas ya no vuelan de lado, porque se dieron cuenta de que no es rentable gastar esfuerzos para llegar más tarde. Mi alma ya no existe. Se perdió entre la maleza de un corazón endeble, degollado por la lástima y la impaciencia, pintados a fuego sobre el telón de este teatro que intenté llamar "salida". Pero no hay salida sin luz, ni tampoco sombra. No sirve de nada ser valiente cuando tu fuerza flaquea cuando más la necesitas.

Regalo momentos por un corazón frío y sin sentido.
Aqui el mar me mece tanto que no tengo claro a dónde he ido
ni el tiempo que permanecí dormido.

Cambio cromos repetidos del dolor por sonrisas insinceras,
porque aunque sean falsas tiñen de verde esta gris primavera.

Vierto versos por si acaso el tiempo cambia
y consigo regar mi acera de sonrisas y limpiarla de escarcha
Nacer de nuevo
para contar que nada de esto pasa
Cuando un piscis nace en febrero...

domingo, 23 de agosto de 2009

Se vende

Vendo mi corazón de hojalata por un reloj que marque las horas más rápido. Ahora, ya tendré capa de invisibilidad...

Adios

Domingo

Y ¿Cómo hacer cuando querer te duele tanto que sólo piensas que quizá ser egoísta nos saldría más rentable?

En mi habitación la realidad duerme metida en una caja, ausente de mi mundo, pero si salgo fuera la realidad golpea fuerte y, a pesar de que no debería quejarme de nada, lo que siento me juega malas pasadas y me hace recorrer mares enteros en busca de una respuesta que quizá sólo yo tenga. Mejor dejar el tiempo pasar porque el hielo que cubre mi alma ya no se derrite y, a pesar de que mi corazón reside a fuego vivo, no existe deshielo que valga para acallar el daño ni el dolor por el que tanto protestaba. Las lágrimas afirman la bondad de quien intenta hacer el bien pero convive con el mal día tras día. No es un mundo para buenos, es un mundo para arpías, sirenas de tierra carentes de sentido que cantan y te atraen para comer tu comida. Sílfides ausentes, serpientes de grandes colmillos, viven acechando y mueren publicando todo lo que han tenido. A mi no me gusta mi mundo, no me gusta querer pero no quiero odiar, me gusta reír pero tiendo a llorar, me gusta besar pero siempre que lo hago resulta un error. Sólo cuando no lo hacen siento que es verdad y me frustro pensando en si el romanticismo me juega malas pasadas o simplemente tendría que haber nacido unos cuantos siglos antes, promoverlo y resurgir para suicidarme, igual que tantos otros de la época, precursores el mismo, anhelando algo que, seguramente, habrían tenido por otro lado. Y yo, consciente del daño que a mi mismo me hago se que existen alternativas. Pero ¿Nunca tuvieron la sensación de tener una única salida y no querer otra a pesar de que hay ventanas abiertas? Si, así es la raza humana, racionales hasta que el corazón nos dice "por ahi no, mejor aqui que va a doler, así aprendes" y nos quedamos con cara de tontos. A mi el llanto me produce miedo y mi inseguridad hace que a mi alrededor nadie quiera adentrarse tanto en mi como para compartirla. Y siempre llego tarde, mal y nunca...

jueves, 20 de agosto de 2009

Mon Coeur

"No quiero amor" - le dije al corazón, pero tendía a obviarme. Luego me enamoré de la burbuja que me aislaba y sólo vi sangre.
Le dije:
- "no quiero saber nada más" - y se empeñó en cegarme. Para entonces ya había muerto y mis sentimientos no lograron tumbarme.
- "Quiero estar sólo" - le dije al fin después, pero se empeña en que me fije en quien no podrá hacerme sonreír como busco, para llorar más tarde. Al amanecer, me despertó y me dijo:
- "si quieres amar, primero ámate a ti mismo, porque sólo tu lograrás tus objetivos"-
A todo esto yo le contesté:
- "Quiero ser feliz por encima de todo, pero tiendo a hacer por los demás lo que por mi no" -

Me dijo que me aislara, que estaba loco, que mejor que no siguiera o acabaría destrozándole. Le dije:
-"No te preocupes, que el amor no se fija y después de tanto no podrá alcanzarte"-

Nunca estamos seguros de nada y al final sufrimos por lo que creemos tan bonito. Yo sigo creyendo que el dolor se basa en que el amor nos hace lo que de por si ya no quisimos...
El amor duele más de lo que hace sentir y en realidad sólo queremos tenerlo. Sólo nos queda esperar para que nos de lo que es nuestro. Lo tenemos delante... te aseguro que lo tenemos delante y yo ya lo estoy viendo...

lunes, 17 de agosto de 2009

Detrás

Un día recuerdo que me dijiste que no te cansarías de mirarme siempre y cuando no borrara mi sonrisa. Dejaste de pensar en mi el mismo día que tallé tu nombre con agujas en lo más hondo de mi corazón, y para entonces ya era otoño. Las hojas caían mientras recordaba cómo te escondías de mi tras las cortinas, pero siempre te asomaban los pies, porque en realidad querías que te viera. Mientras apartabas los zapatos a un lado, mirabas de reojo la hora, porque tenías prisa por soñar con que algún día fuiste feliz y lo de ahora sólo eran intentos de sonreírle al fuego. Yo nací con una cosa clara, y es que escribiría el resto de mi vida para regalar palabras a quien no supiera tallarlas por si mismo. Aquel día olía tanto a café que no pude resistirme a levantarme para tomármelo. Al lado de la jarra del café todavía caliente había una nota, con tu letra escrita a bolígrafo que al tocarla se borró un poco, por lo que supuse que no andarías muy lejos aún. Decía que te ibas, que tus ojeras no aguantaban más lágrimas, que te trataba tan bien que la hacía vulnerable a vivir de cualquier manera. Que querías vivir tu vida lejos, porque tantos pétalos de rosas eran demasiado para poder servir de algo, y que una princesa no vive nada más que en los cuentos que suelo escribirme. Digamos que para dormir mejor, siempre ayuda escribir un cuento en el que no seas tú el protagonista, aunque he de reconocer que siempre me gustaría serlo. Dejé de preocuparme en cuanto vi la nota, porque me acordé de tus fugas al baño para vomitar tu rabia, de tus sueños eróticos en que sólo salían nubes envueltas de escarcha, de tus rápidos quehaceres diarios para hablar con un ordenador vacío de sensaciones. Sentada en el sitio más vacío de todo el planeta, donde tus ojos sólo eran objetivos que miraban un sitio sin nada que decir. Donde todo el amor que yo te daba rebotaba y me hacía, increiblemente, vulnerable al odio que llegaste a transmitirme. Era una desgracia más unida a mi tren de desgracias de los últimos años, pero no podía dejar de recordar tu sonrisa ni la promesa de que algún día volverías. Odio admitir que demasiado azúcar empalaga, pero la vida está demasiado mal como para no intentar teñirla un poquito con la alegría de quien sólo quiere que las princesas también existan en un piso de 30 metros. Mi ingenuidad vive detrás de las cortinas donde dejaste olvidados tus zapatos, atados con una perfección demasiado pasmosa como para no suponer que lo hiciste a posta, sólo para hacerme saber que los dejabas alli porque tenías intención de volver y que yo no iba a ser capaz de desatarlos. Quizá mi mundo no sea tan desastre o quiero que sea demasiado bonito como para que no sea necesario sufrir, pero es cierto que si no lo hiciera, no sabría valorar cuando sonríes porque estás bien ni distinguiría cuándo lo haces para complacerme.Yo sigo esperando la botella que me traiga tu mensaje, que en mi mente se dibuja de una manera que sólo un cuento podría hacerlo realidad: "Cariño, vivo feliz en cualquier sitio donde tu sonrisa no sea capaz de blandir la sangre que me corre por las venas, pero incluso yéndome lejos no consigo olvidarte. Te odio y te quiero tanto que te pido que si algún día de verdad te falto, vengas a buscarme aqui, al lugar donde todo ya no importa tanto"

sábado, 8 de agosto de 2009

Momentos de azul

Por si tengo que decir lo siento. A veces piensas que lo estás haciendo bien y te equivocas, pero no es más que una sensación. En tu interior la vida sonríe mientras hacia afuera las personas intentan evitar eso que tú mismo crees que estás haciendo bien. Los suspiros no sirven de nada para aliviar esta tormenta de momentos de azul, porque yo mismo les vestí así. Un azul tan pálido que incluso da la risa. Ese azul que cuando te levantas buscas en el cielo, pero a menudo se tiñe de gris, aunque siempre intento ver el verde que prueba a rodearme para hacerme sonreír. Ya no se me pegan ni las sábanas, porque ayer me enfadé con ellas porque no se me quisieron pegar, y todo acabó en tragedia. Pesadillas en momentos en que la vida era algo más que respirar, recuerdos de la estela de un pasado que siempre se empeña en recordarme que el dolor no es algo que se vaya, si no que viene y va. Porque sé que lo que siento es de verdad y por eso sufro, porque a veces, intentar ayudar no significa que consigas hacerlo y, a veces, puedes joder más de lo que intentas arreglar y suelo salir mal parado.

"Ahora, envuelto entre cúmulos de una desazón perpleja y cabizbaja,
escribo los versos del final de una etapa,
que mis ojitos están cansados de pensar
De saber lo que no debo hacer al caminar.

Y nada es justo más que aquella primavera
Que se juega la vida en cada verano
Y a mi, que todo me da igual, como el invierno
Se me hace un nudo que al respirar
me desata las ganas de ver estrellas...

Ahora, entre árboles de cal y relojes de arena
La verdad pasa más rápido y nada es cierto
Que tú siempre me decías que esto era
Fruto de una lágrima que se despidió hace tiempo"

lunes, 20 de julio de 2009

Libertad

Trataba de caminar todo lo rápido que podía para no quedarse atrás. Veía a su pereza y su angustia caminando por delante mientras trataba, también, de que alegría y bondad los alcanzasen, yendo ya varios pasos por detrás suyo, influenciados por sus propios problemas. Así que se paró en seco y gritó hasta quedarse sin aire. Sola, en medio de la calle, la gente se le quedó mirando extrañada, con una mezcla de susto y sorpresa. Demasiados escaparates para tanta transparencia. Se dijo a sí misma que no podía volver a hacerlo. Bastantes preocupaciones tenía ya como para tener que estar atenta a cuando soñaba demasiado despierta. Agarró sus pies con fuerza, como si no existiera nada más, y se obligó a caminar con rapidez hasta la primera cafetería que encontrase abierta. Valía más olvidar todo.

Ya en el café, inmersa en un libro que acababa de empezar a leer, sintió la presencia de alguien conocido para ella. Sabía que le conocía, pero no alcanzaba a adivinar quién era ni dónde se encontraba. Miró en el parque de enfrente, atravesando con la mirada el cristal de la cafetería, pero no encontró a nadie. Tampoco en la cafetería, ni a su lado, ni detrás. Se dijo que era una sensación, simplemente, y volvió la mirada a su libro de nuevo.

De repente todo se tornó oscuro. Sintió, sin más, unas cálidas manos sobre sus ojos, aparentemente amables, y su sensación afloró otra vez.

-"Hola" - Dijo una voz femenina, cálida y amable como sus manos.

- "¿Quién eres?" - Dijo ella.

- "Adivina" - Respondió la desconocida.

- "¿Ahinara?" -

- "No, no sé quién es Ahinara" - Aseguro la mujer.

- "¿Eva?"

- "Caliente" - Volvió a decir.

- "Sigo sin saber quién eres, dímelo por favor" Dijo ella con intriga.

- "Date la vuelta".

Y con lentitud las manos le dejaron ver y lentamente se fue dando la vuelta para identificar a la persona que le había tapado los ojos. Pero ya no había nadie. Miró a todos lados, sin saber qué hacer ni qué decir. De repente se sentía sola frente a la esperanza de haber encontrado a alguien que la conocía y podía escucharla. Cuando dejó por imposible encontrar a quien le había hablado, giró su cabeza de nuevo al libro y... vio una nota. Había una nota encima del libro, doblada apresuradamente y con letra caligráfica. La abrió:

"A veces para ser feliz, sólo tienes que intentar cumplir tus sueños

y no dejar que los demás influyan en tus decisiones.

Si quieres saber quién soy, ven a este mismo café mañana a las

9:00 a.m."

Sorprendida, miró alrededor de nuevo, con esperanzas renovadas de encontrarla, pero obtuvo el mismo resultado. Dejó el dinero del café en la mesa, cerró el libro y salió del café pensando en ello, sin darse cuenta de que alguien la seguía observando mientras salía.

De camino a casa, pasó por la pastelería para coger el pan y algunos pasteles para su madre. No podía dejar de pensar en la tan familiar desconocida y en por qué tenía tanto interés en mantenerse en secreto y, sin embargo, quería hablar con ella. Se paró en seco. Sus ojos no daban crédito a lo que estaban viendo. En un segundo toda la gente había desaparecido y se encontró enfrente de alguien que la estaba mirando fijamente, como escrutando sus ojos, adivinando sus intenciones, a pesar de carecer de ellas. Ella, hizo una mueca de extrañeza y la desconocida se convirtió en su propio reflejo, imitando cada movimiento que hacía...

"¡ELENA! ¡ELENA!"

Alguien la despertó de su letargo. De nuevo soñaba despierta y su madre era la que la estaba llamando. Su cara aún conservaba la mueca que le provoco la extraña mujer, y su madre, con cara de preocupación, la zarandeaba para despertarla.

"Estoy bien, mamá" - Dijo Elena

"¿Qué te pasa? ¿Qué te han hecho?" - preguntó su madre

"Nada, simplemente soñaba despierta, me pasa muy a menudo, ya lo sabes"

Y caminaron hacia casa.

A pesar de que por la tarde tenía que trabajar y se mantuvo ocupada en la tienda de ropa en la que trabajaba, no pudo dejar de pensar en el encuentro de esa misma mañana. Y sin apartar su pensamiento de la cita de la mañana siguiente, trató de conciliar el sueño leyendo aquella misteriosa nota...

"¡NO PUEDE SER!" - gritó de repente"

Los siguientes días no pudo dejar de darle vueltas a lo que le había dicho la mujer y al hecho de que ni tan siquiera le hubiera dicho su nombre ni le hubiera dejado una nota para quedar. Ella no sabía dónde encontrarla, y en caso de poder, tampoco la conocía. ¿Podría delatarla su reacción cuando la viera? Era una sensación extraña, como de añoranza e impaciencia. Por una parte sabía que volvería a aparecer, pero por otra tenía miedo a no volver a hablar con ella. Pero... ¿Cómo podía echar de menos a alguien que ni tan siquiera conocía? O al menos eso es lo que ella creía.
Pasaron semanas sin rastro de la mujer por ningún lado, a pesar de que ella seguía yendo todos los días, a la misma hora, al café en el que se encontraron en dos ocasiones. El 10 de diciembre fue cuando se dio por vencida y se acostó en el sofá, para cerrar los ojos y tratar de recordar a alguien con aquella voz y su sedoso tacto, con nombre de utopía. Elena seguía extrañada, aún así, con el hecho de que le fuese familiar tanto el tacto como la voz. Y volvió a soñar. Todo lo que le atormentaba se había disipado como por arte de magia cuando todo esto había sucedido. Ya no se angustiaba ni lloraba por las esquinas en un momento de soledad desesperante. Ya no se evadía tan fácilmente, así que esos sueños tan extraños ahora sólo la abordaban muy de vez en cuando y cada vez durante menos tiempo. Ahora, se veía ante cientos de árboles que parecían estar colgados del techo, mientras que todo lo de alrededor estaba oscuro y no podía ver más que las hojas de los mismos. No era ni de día ni de noche, pero tampoco existía un techo. Simplemente el lugar estaba gobernado por la oscuridad. En un segundo todo se iluminó y se dio cuenta de que estaba de pie, mirándolo todo como colgada del cielo, subida en una nube. El viento broto, y su silbido le hizo cerrar los ojos. Ahora volaba sobre el mar con los brazos en cruz y se atrevió a gritar como nunca lo había hecho antes:

-"¡¡¡¡LIBERTAD!!!!" "¡¡¡¡LIBERTAD!!!!"

Casi se quedaba sin aire...

-"¡¡¡¡¡¡¡¡LIBERTAD!!!!!!!!!!!"

Volvió a gritar pero no salió nada. En un segundo se vió en su salón, tumbada en el sofá y un olor a sopa de verduras le vino a decir que su madre estaba haciendo la cena. Eran ya las 9, lo que quería decir que llevaba durmiendo ya 2 largas horas. Sin embargo, había algo en el sueño que no le encajaba. ¿Por qué había gritado Libertad?...Los siguientes días no pudo dejar de darle vueltas a lo que le había dicho la mujer y al hecho de que ni tan siquiera le hubiera dicho su nombre ni le hubiera dejado una nota para quedar. Ella no sabía dónde encontrarla, y en caso de poder, tampoco la conocía. ¿Podría delatarla su reacción cuando la viera? Era una sensación extraña, como de añoranza e impaciencia. Por una parte sabía que volvería a aparecer, pero por otra tenía miedo a no volver a hablar con ella. Pero... ¿Cómo podía echar de menos a alguien que ni tan siquiera conocía? O al menos eso es lo que ella creía.

Los siguientes días no pudo dejar de darle vueltas a lo que le había dicho la mujer y al hecho de que ni tan siquiera le hubiera dicho su nombre ni le hubiera dejado una nota para quedar. Ella no sabía dónde encontrarla, y en caso de poder, tampoco la conocía. ¿Podría delatarla su reacción cuando la viera? Era una sensación extraña, como de añoranza e impaciencia. Por una parte sabía que volvería a aparecer, pero por otra tenía miedo a no volver a hablar con ella. Pero... ¿Cómo podía echar de menos a alguien que ni tan siquiera conocía? O al menos eso es lo que ella creía.

jueves, 25 de junio de 2009

"No. Me mata el alma ver tu sonrisa tapada por tu desazón. Me desequilibra cuando intento hacer algo por mis ojos ya caídos. A veces, cuando amanezco dormido, me pongo a pensar en lo que habría sido de nosotros si no hubiéramos crecido. Cada decisión nuestra cambia el rumbo de nuestra vida, pero nunca tendemos a pensar en qué habría sido si no hubieramos tomado esa decisión. En el caso sólo del amor, en “qué habría sido se fuera lanzado” o cosas por el estilo. Demasiados tópicos para tan pocas cabezas “pensantes”. Y reagrupo mis ideas para decirte que lo siento, que lo intento, pero no consigo hacerte ese puente de madera para que cruces sin enterarte de nada. Decirte que las cosas duelen y que ami más que a nada, porque si tú lloras yo lloro contigo. Porque si el día se torna gris intento que para ti sea el mayor de los días alegres, que si no nos queda nada al menos digamos las tonterías que acostumbro a decir para que en vez de sangre suenen lágrimas en torno al mal que nos rodea. Aquí, donde el sueño me acaricia las lágrimas, suelo gobernar mi techo para que no se caiga, y de paso suelo desear que no pase nada para que el sufrimiento se vaya por donde vino. Pero no lo consigo, y siempre que te veo se me cae el alma. No puedo con tu mirada gacha, con tu sonrisa de lado y con tus “quiero y no puedo” adornados de carcajadas forzadas (por no llorar). Que equivocarse es fácil, y las cosas duelen, pero sabemos que no todo es lo que parece ni tan fácil que los días no se nos hagan difíciles. Aquí soñar era gratis, y mientras lo hiciste tu sonrisa deslumbraba. Tómate un descanso y después, deslumbra lo que puedas, porque la verdad no está todavía dicha y los días pasan sin que nos demos cuenta.. pero yo seguiré intentando arrancarte esa sonrisa… Yo ya no quiero más lágrimas…"

lunes, 25 de mayo de 2009

Insoportable

"Insoportable. Es un sonido insoportable. ¿Que qué sonido?. El de tu voz. ¿Por qué? Porque no soy capaz de recordarla como era. Todos los caminos que recorrí a tu lado se funden en uno, y todos me llevan a un recuerdo equivocado. No recuerdo los cafés, ni tan siquiera los momentos a solas. No recuerdo ni el papel en que te escribí "te quiero", ni las veces que te miré a los ojos. Me olvidé de tu mirada, de tus palabras, de tus insultos, desprecios y malas intenciones. Ya no recuerdo tus regalos, ni tu ignorancia, ni tus alardes de la poca inteligencia de la que presumías para intentar ser mejor que yo. No recuerdo tus errores cuando te equivocabas de nombre, ni tus falsas lágrimas para dar pena, ni tus engaños, mentiras, frustraciones, gritos, malintepretaciones, tus patéticos intentos por hacer que tu vida fuese buena, cuando ni una noria da tantas vueltas. Por desgracia vives en el parque de atracciones en que todas ellas son de terror. Donde no existe salida, sólo hay sangre, depresiones, gritos y lamentos que ni tan siquiera tú eres capaz de comprender. Vives en tu mundo, cegado de pasiones, que se centra en molestar e incomodar a quien te trata bien y se desvive porque estés bien. Vives para quien lastima tu alegría y te la tira. Vives para... no... ya no vives. Si no ¿cómo lo llamarías tú? Hipocresía. Y cuando alguien se mueve por ella, créeme, que no vive... sólo finge... tan sólo finge..."

Y a día de hoy aún existe gente que se cree inteligente por ser hipócrita...

sábado, 23 de mayo de 2009

Tranquilidad

"Ojalá fuera tan fácil como desearlo y que se cumpliera. Yo simplemente respiro al aire, para que no se apiade de mi y vea que también sigo vivo, aunque cada día un poco menos. Sólo amanezco con la esperanza de divisar algo distinto, lo ilógico de romper la rutina, lo típico de sonreír hasta que se canse el día. Hace tiempo me construí un bunquer sentimental, hecho con los cimientos de las espinas que me han ido clavando todo este tiempo. Hecho con amor y odio, con tristeza y alegría, con fuerza y con debilidad, con palabras y con sentimientos. Pero se que las promesas no existen. No son más que palabras llevadas al extremo del anhelo de otra persona por verlo cumplido. Mentiras derivadas del despecho y la ironía, del rencor y la avaricia, de los malos ratos que no incluyen un rato de paz. De los besos rotos, de los sueños que no cumplen la verdad en toda una vida. Del daño que haces enseñándome a volar. De los susurros. De los años que llevamos engañandonos para poder prometer una sonrisa, que a la larga se complica y diseña un mundo complicado a su manera. De la verdad por delante. De la expresión de un domingo al levantarme y ver que ya no hay nadie. Del eterno compás del corazón errante de quien nunca supo amar. De un segundo... Tan sólo acércate un centímetro y deja que te susurre que si nadie te ha querido es porque nunca te supo mirar... Sólo acércate..."

La tranquilidad no sólo yace en los momentos felices, pero a veces la imaginación vuela alto para recordarte que en cualquier momento puedes tener que defenderte. Yo sólo escribo cosas bonitas por si a alguien le resultan tan bonitas como para contestarme. Pero nunca se las escribo a nadie...

domingo, 3 de mayo de 2009

Dale tiempo al tiempo


"Creé la inmensidad de un segundo en lo más insignificante de un universo entero. Crecí con el convencimiento de nada y acabé olvidándome de todo. Dije "para" pero seguí corriendo. Sólo fundé mi corazón para abrirlo, y no para cerrarlo, pero de tanto que quisieron jugar con él acabé poniéndole el cartel de "se traspasa". Ya no piensan, sólo dicen. Y así lo que consiguen es tristeza y odio, no humanidad ni raciocinio. Pensé con la razón para decir con el alma, pero perdí mi corazón en lo más profundo de un yermo de escarcha. No hay nada más feo que mirar con ojos de quien no sabe nada, para acabar sabiendo más que los que miran sin buscar nada más que palabras. Y yo, que regalo huracanes para vivir del silencio, tropiezo con un muro derruído ya de por sí por el tiempo. Nadie sabe cuál es mi destino, pero juego mis cartas hasta el fin... por si al final no estoy tan equivocado..."

jueves, 23 de abril de 2009

El mismo... aunque no lo crean..

Por lo de comprarme un barco. Algo así como navegar a la deriva en un barquito de papel mojado por todos lados. Estás seguro de que en algún momento naufragarás, pero el viaje se hace intenso. Nunca me cegó el sol hasta el punto de tener que mirar al suelo. Siempre disfruté mi dignidad desde cualquier punto cardinal, aunque fuera de noche, aunque el café se quedase frío y no hubiera nada que comer. Bebí del caliz de la sangre de un ingrato, de una mentira llevada al punto más elevado de la ignorancia de toda la raza humana. Y aún así seguí siendo el bueno más tonto del reino. El bufón de quien maltrata el tiempo con insultos y violencia gratuita. Me acusaron de no ser lo que era, haber cambiado, de ser aquello que nunca quise ser. No se equivoquen, sigo siendo el mismo, y mis intenciones son las mismas que hace años, pero no pretendan que mi felicidad dependa de hacer feliz a otros todavía, porque puedo ser capaz de dar amor, pero nunca fui capaz de darlo cuando no lo sentía. He cometido errores, he sido el malo de una película de medio segundo. Un vago recuerdo entre años de exilio sentimental, la verdad que me empeñé en ocultarme sólo por el hecho de hacer feliz a alguien. Sólo se puede dar un consejo y es que tengan claros sus sentimientos porque, si algún dia se equivocan, por mucho que hayan querido toda su vida, esa vez hayan creído querer y al final descubran que no lo han hecho, la gente hablará de decepción. Pero tranquilos, mayor decepción es la del que no sabe ver las intenciones y sólo ve los hechos que, como humanos, también erramos de vez en cuando. Mayor decepción es la de quien pretende vivir un cuento de hadas cuando está más que demostrado que la realidad supera la ficción. No me vengan con historias. A veces el daño es inevitable y yo.. yo naci siendo tonto y creyéndome las historias que me contaban. Lo bonito también tiene partes feas... Otra cosa es no querer verlo...

lunes, 16 de febrero de 2009

La regla de caminar sobre la nada

Empezaré como un dia cualquiera. Ninguna palabra debe ser clave en el puzzle que marca el camino. La insistencia en caminar sobre el aire, imaginando cosas que están colgadas en un tendal invisible, hace que pierda el norte y me vaya cada vez más hacia el sur. Hubo un momento en que me perdí, y pensé que para encontrarme debía girar lo más rápido posible hasta marearme. Y lo único que conseguí fue marearme. No ofrezco nada que no pueda dar, ante la alternativa de un día de lluvia o un zapato que no se puede arreglar, inento dar explicación a todo lo que no la tiene, por si acaso vienen dudas de que la existencia es algo ilógico. Paradojas de la vida o simples días de sol, que calificaría como secos si no fuera porque suelen salir lágrimas en los momentos más inesperados.

Me he encontrado rodeando el destello de un día perfecto. Caminando sobre nada o algo, según la visión de la persona que me mire o la luz que me enfoque. Tiré tres palabras (orgullo, falsedad y traición) por miedo a que las identificasen conmigo, cuando ni tan siquiera soy capaz de mentir ante la mirada atenta de la pantalla de un ordenador apagado.