lunes, 6 de marzo de 2017
Vivir sin Facebook
martes, 27 de septiembre de 2016
Paso
Maldíceme
Descubrí que era mi culpa.
Tantos sueños que borrar
Y ninguna locura.
Todo está bien
Cuando sólo te permites
Verte
A través de un espejo
Opaco
Con marcas de uñas y dientes.
Que ya no soy
Ni me hago viejo.
De tus pasos
Abriendo el candado
De todo lo que quieren tocar.
Embutido en vanidad
Como si fuese cualquiera
Con afán de brillar
A costa de ignorar
Su inteligencia.
Todo empieza confuso
A veces, claro
Pero no cuando hablo de llagas
Cuando digo que me duelo mucho.
martes, 21 de julio de 2015
Déjame gritar tu nombre (2007)
Junto al espejo que lamenta ver la vieja espera eterna
Analizo versos lentos y confusos ante esta chimenea
Acostumbrado a dormir en recuerdos, como mis metas
Y la verdad que es algo incómodo
Ver que cada día va peor y me hago el sordo
Aporto poco porque lo poco que aporto aparca pronto
Y así a lo loco todo acaba al fondo y con poco valor.
Nunca escribí para arrepentirme de escribir lo escrito
Aunque evidente fue la causa en su momento. Repito:
Nunca escribí para arrepentirme de decir lo dicho
Pero hay veces que vale más callar a ahogar un grito.
Porque decepciones no escriben con la almohada
Porque razones no las dan las hostias en la cara
Y nunca aprenden, La verdad ya no duele nada
Para el alba ya no existe ni sueño ni maldad
si está encerrada.
Asumir tus actos es aceptarse a uno mismo
Descubrirás que cortar tus venas no arregla egoísmos
Signos de aparcar el alma en gritos
Si vas a traicionar espera y volverá infinito.
Soy el finito extintor de la verdad mediática
Nací con poemas agarrados al bolsillo en mis lágrimas
Que saben más de besos que los besos más correctos
Mi sentimiento es tan extenso que no alcanzo a verlo.
viernes, 6 de febrero de 2015
Soluciones
Confiarme la locura con cristales
Recortarme los antojos con retales
Que me tapen el dolor
Que ahora duelen como un aguijón
Clavadas duro contra el viento
Y el abismo castigado en un rincón
Esgrimiendo un beso traidor
Que al rato se cansa en mi pecho
Lanzándome al duro hormigón
Afilando mis uñas de alquitrán
Que se nublan y quejan si supe
Que al final no hay arreglo
Para tanto que olvidar
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Lejos
lunes, 3 de noviembre de 2014
1ª Parte. Capítulo 1
miércoles, 29 de octubre de 2014
Se soñaban
martes, 21 de octubre de 2014
Imperativos
lunes, 29 de septiembre de 2014
Tu mundo
Vivimos un mundo frágil, lleno de silencios que lo dicen todo y de palabras que no dicen nada. Continuamente. Nos da vergüenza o miedo sentir, o decir lo que sentimos, incluso maltratamos las palabras que, sinceras, tratan de derretirnos viniendo de quien sólo quiere vernos el resto de su vida. Maltratamos a las personas que dicen la verdad, sin miedo a lo que los demás piensen, ya sea bueno o malo. Nos hemos vuelto inconscientes, perdimos la cabalidad en pos del "házlo tú mismo", jugamos con personas que lo dan todo por nada y las cambiamos y moldeamos para hacerlas malas. Créanme que no es puro capricho.
Nos quejamos del maltrato, devolvemos el daño a la persona equivocada, esa persona se transforma y hace lo mismo, y acabamos transformando al amor en una simple anécdota. Da igual lo que le digas a una persona que no te quiere escuchar, por mucho que sus palabras llenen la estancia, si lo que dice no es capaz de aliviar el rencor de lo que no hacen por tí. A veces hay que saber parar, dirigirnos hacia el infinito sin mirar ni dar un paso atrás, poder romper con todo, tirar la puerta abajo y saludar. Saludar a un mundo nuevo, a tu propio mundo. Un mundo en el que ya nadie puede entrar ¿Verdad?. Ese es el error. Nos hermetizamos por costumbre, por tradición, por norma. Nos aislamos porque nos hemos acostumbrado a que nos hagan daño, a devolverlo o pagarlo con quien no debemos, a sufrirlo en silencio y matarnos a nosotros mismos.
La tristeza se frota las manos en unos tiempos en los que ser feliz ya no implica tener al lado a la persona adecuada, si no a encapricharse con personas que sabemos de sobra que no serán capaces de hacernos felices. Y este hecho, señores, envuelve al mundo en un sentimiento de frustración, nos vuelve totalmente ineficaces ante nosotros mismos, nos destruye por dentro y ataca por fuera. ¿Qué más te da, amigo mio, sentarte a esperar? Porque sólo esperando, sin ninguna prisa, las cosas que quieres irán llegando. Y esto no es más que una carta que imprime valor a unas palabras que siempre debería decirme a mi mismo. Porque no hay mayor enemigo que uno mismo, ni mayor obstáculo que la necedad de quien piensa que alguien es imprescindible.
Camina y quien quiera que te acompañe, pero no dejes que tire de tí nadie.
domingo, 28 de septiembre de 2014
El disfraz de tu apariencia
martes, 16 de septiembre de 2014
Tal vez
Tal vez sea por vivir de la intriga. Tal vez. O tal vez sea por seguir adelante, aunque reconozco que a veces no lo sé. Tal vez sea un cajón desastre, lleno de olvidos sin rumbo y de defectos que no quiero verme. De sentirme imperfecto, de creerme bueno, de rendirme ante las mentiras para hacerme mejor. Del infortunio de tropezar y levantarme, caer de bruces y, gritando, encontrarme sin saber qué hacer.
Perdóname si escribo perdido, si dudo de mi palabra cuando el único objetivo era hacerte sentir mejor. Perdóname, tal vez, por sentirme vivo y no ser consciente del tiempo que no pude ver pasar. Perdona mis defectos, mis errores, mi ignorancia y mi debilidad, pues sé que no me llevan a ningún lado.
Será, tal vez, que mis dilemas se curan sin sangre, por medio de los ojos que aún me sonríen, aliviando las penas que tuve y que yo mismo ofrecí.
Será, tal vez, por las miradas que quise regalar, los momentos que quise secretos, las palabras que nunca dije por miedo a perder todo y que hablaban de amor.
Sé que, tal vez, mi error siempre fue hablar de mí cuando lo importante era todo menos yo. Mi error fue deleitarme con las visiones de un bohemio que, borracho de ilusiones se creyó que no iba a llorar.
Y el mar no está hecho para débiles insomnes, ni para caballeros de capa caída, ni galanes imperfectos vestidos de embriaguez. El mar, si no es molestia, está hecho para quienes, aún sabiendo sus defectos, caminan sin miedo a equivocarse ni tener razón. Para aquellos, tal vez, que disfrutan sus locuras, que conocen sus sueños y ni buscan ni molestan corazones que aplaudir.
Para mí un atrevimiento el desnudarme ante usted, que bien sabe que me muero por tener en mí aquello que tanto detesto.
Pero ¿Qué sería yo sin mis defectos?
sábado, 5 de julio de 2014
El camino de toda introducción
domingo, 29 de junio de 2014
Invencibles
domingo, 4 de mayo de 2014
Gracias, mamá
domingo, 27 de abril de 2014
Esperando
Vivimos pegados a las oportunidades, a las más nimias, a ese sonido que el móvil se empeña en no reproducir, o que quien esperamos no llega. Vendemos la pintura de la que se dibujan los recuerdos, porque sabemos que el café de por la mañana, sólo nos hará ver las cosas con perspectiva, pero el día tiene muchas horas.
Si la humildad me parte en dos, que me parta, no pienso fallarme. Si el dolor juega a los dados con mi voz, pienso gritarle, por los sueños que me robó y las pesadillas que me invaden. Si el llanto me nubla la vista, prefiero taparme que mirar a través de las olas de ansiedad que quieren que juegue a ahogarme. Por cambiar tan poco y no aprender a amarme. Si rebusco entre los libros que dictaron mi sentencia, leo la letra de mi fin, como cien versos resonantes.
"Pensé en tenerte demasiado tarde
Justo cuando el error
No hizo más que destrozarme
Caliente dentro imaginé tu arte
Como si fuese el cielo
Observando el respirar del aire
Vencido en esta cárcel de papel
No siento alivio
Sólo este dolor de sien
De pensar tanto en pensarte
De gritar tanto desastre
Que si bien soy yo el que arde
Fuiste tú quien se olvidó mi sangre"
domingo, 20 de abril de 2014
Resurrección
miércoles, 19 de marzo de 2014
Mentiras
Sudando palabras sin más
En los vasos de un cruel desaliento
El ego dio paso al color
Servir de consuelo
Gritando que tal deshonor
Es culpa del resto
jueves, 13 de marzo de 2014
El final del camino
domingo, 11 de agosto de 2013
Certezas
Deja que el agua se apiade de mi, que ya no respire entre sus brazos. Añoro esos olores de la cercana tristeza, mezclados con el horror de su ausencia, acompañando el color ocre de un atardecer de Venecia.
Como si de un perfume caro se tratase, vagaba por la mente de eruditos adictos al olor de los pesares. Juzgaba las miradas marchitas del seductor y febril reducto de mi imaginación, gozando de los placeres de adivinarme con una suerte de acopio de buenas acciones.
Pero ya nada era próspero. Los jardines se habían tornado marrones, esperando que cualquier peregrino los bendijese con sus bastones. Los cielos pálidos se angustia, imploraban clemencia al sol, que vislumbraba un tenaz desafío, consciente de que su luz se apagaba discreta.
Y yo, mendigo de amores y versos, describo los males que habito, fundido con los pensamientos más viles que de mí fueron arrancados, viviendo en la absurda certeza de que, la culpa, nunca halló pena. Con la certeza de que la culpa se oculta en las venas de quien, al contrario de los humildes, no cesan en el empeño de reescribir la razón. Con la certeza de que lo absurdo impera, estos dias, ante lo humilde de un plato caliente con que alimentar a su mente traviesa. Con la certeza de que nadie será capaz de salvarse ante el despropósito de quienes buscan la guerra.
